Por el diálogo en el Congreso de Michoacán.
Por lo que es dable conocer de la información difundida hasta el momento, el diálogo fue roto en el Congreso de Michoacán.
En efecto y como secuela del evento en que, hace ya casi un mes, el Gobernador del Estado entregó su primer informe de gobierno, unos diputados, pertenecientes a los partidos de oposición en la entidad, han decidido deponer al presidente de la Mesa Directiva, que forma parte de la fracción parlamentaria del partido en el gobierno cuya bancada, a su vez y obviamente, se opone a tal destitución.
El hecho es que, a reserva de lo que ocurra en las próximas horas y días, el presidente perredista del Congreso Local está siendo depuesto y el diálogo en el parlamento michoacano está roto.
Esto último es en sí mismo es un contrasentido. Los Congresos son Parlamentos: es decir lugares donde se parlamenta, se habla, se escuchan las diferentes opiniones y se llegan a acuerdos que son, después, leyes de observancia general. Esto quiere decir que el congreso michoacano es un parlamento, un lugar donde se debe dialogar y llegar a acuerdos fundamentales.
Por eso, en un Congreso nunca se puede romper el diálogo, porque entonces se rompe su propia naturaleza y razón de ser. Más que en cualquier otro espacio de la sociedad y más que en cualquier otra institución del Estado, en los congresos o parlamentos debe siempre prevalecer el diálogo.
De allí que sea deseable que el diálogo, como valor de nuestra frágil democracia, se reinstale pronto en nuestro Congreso. Junto con otros valores democráticos como la legalidad, el pluralismo y la tolerancia.
Mal harían las instituciones del Estado en comenzar a negar o defraudar su propia naturaleza.
Por todo lo anterior parece pertinente insistir en la esperanza ciudadana de que, con plena observancia y cuidado de la legalidad aplicable al caso, los diputados locales logren pronto una solución dialogada a su conflicto y con ello, dedicar plenamente el tiempo y energía que la labor legislativa requiere en un estado tan necesitado de leyes cada vez más justas como Michoacán.