El que de ilusiones vive, de desilusiones muere.
Refrán popular.
Hoy finalmente terminó la agobiante, la desesperante demora y por fin Pemex hizo el destape que terminó con la desilusión del gobierno godoyista. ¿Quién le habrá metido en la cabeza al maestro Leonel que Michoacán podía ser elegido para ubicar la futura refinería? ¿Cuál de su constelación de asesores le habrá convencido que había condiciones para tal inversión? ¿Cuánto pagó el gobierno del estado por los “estudios técnicos” elaborados para dizque convencer a Pemex que nuestro estado estaba más que preparado para la refinería?
Según trascendió, en la presentación que hiciera el gobernador y los asesores que lo acompañaron hubo en los expertos caras de extrañeza frente a “los argumentos” esgrimidos por el titular del poder Ejecutivo, funcionarios acompañantes y asesores. Había en las caras de éstos un convencimiento tal que hasta hicieron dudar a algunos. ¿Sería el as bajo la manga —Copándaro— que antes de partir a la reunión anunciaron nuestros burócratas?
No, la verdad es que los técnicos trataron con mucha diplomacia al equipo michoacano y no lo bombardearon con cuestiones técnicas como al gobernante campechano que hubo de emplearse a fondo para convencer a los expertos invitados por Pemex e incluso de auxiliarse por un experto venezolano que habló sobre grados de viscosidad, de concentración de asfaltenos, temperatura del crudo y formas de bombeo o conducción. Las preguntas a nuestro primer mandatario fueron más bien de tipo socioeconómico y ambiental. Unas cuantas preguntas técnicas respondidas por el experto petrolero contratado por el gobierno michoacano. Las caras de nuestro equipo al término de la comparecencia fueron de total satisfacción.
Bueno, hoy a las 12:24 h el humo blanco surgió y el director de Pemex, Jesús Reyes Heroles, destapó a Tula, Hidalgo. Los criterios que evaluó la paraestatal para seleccionar el lugar fueron: cercanía a la demanda actual y futura de petrolíferos; infraestructura previa; condiciones climatológicas aceptables; aprovechamiento de residuales; y un proyecto acorde con lo que demanda el Sistema Nacional de Refinación.
Bien, ya el pasado 27 de marzo en nuestra colaboración veíamos muy lejana la posibilidad de que Michoacán fuera la mejor ubicación para localizar el emplazamiento de la refinería. Para empezar nuestro estado no produce petróleo, no tiene antecedentes sobre la materia, por consiguiente mano de obra especializada, no cuenta con la red de ductos necesarios y en caso de instalarse en algún lugar del estado tendrían que hacerse fuertes inversiones —adicionales a las de la propia refinería— para la conducción y distribución de crudo, gasolinas y demás derivados, que para efectos de análisis tendrían que considerarse y por tanto sumarse en la evaluación comparativa con los otros sitios alternativos. Vamos, un análisis de viabilidad primaria y de factores básicos locacionales habría arrojado que nuestro estado tenía pocas posibilidades de ser elegido frente a Altamira, Tamaulipas, Campeche, Veracruz (Tuxpan, Cosoleacaque, Minatitlán), Tula, Hidalgo, Salamanca, Guanajuato y Tabasco.
Desde el punto de vista técnico y financiero se optó por ampliar la infraestructura de refinación ya existente y donde la inversión será más eficiente en términos de plazos de construcción y de puesta en operación del propio complejo. Tula se encuentra en el centro del país donde confluyen las carreteras del país y forma parte del Arco Norte que conectará a las principales autopistas del país y al Golfo de México con el Pacífico. Sitio estratégico a todas luces.
Pasado el trago amargo, no nos queda más que voltear a nuestra triste y acuciante realidad: una Secretaría de Educación estatal que hace un año funciona a salto de mata y en fondas y cafés, escasa inversión y creación de empleos; organizaciones que toman calles y edificios y un sinfín de problemas que nos obligan a revisar nuestro estado de cosas y preguntarnos qué sucede en Michoacán que no despegamos.
Por qué, por ejemplo, no crear un parque industrial de avanzada en Morelia; CIMO (Ciudad Industrial Morelia) está saturada y no le es posible recibir más empresas. Morelia concentra, de acuerdo con el II conteo de Población 2005 del INEGI, a 684,145 habitantes que representan poco más del 17% de la población de todo el estado. Si se le suman los municipios conurbados como Tarímbaro (51,479) y Álvaro Obregón (18,696), actualmente la concentración de personas se ubica cercana al 20% del total estatal, es decir la quinta parte de los michoacanos radica en estos tres municipios.
Por qué no apoyar a los productores del campo. Sólo para citar un ejemplo: El mango en Nuevo Urecho y otras zonas del estado se queda, como otros muchos frutos, en los árboles o en el suelo donde se pudre, pues el precio no da ni para cortarlo. Por qué no trabajar sobre problemas reales, tangibles, que están a la espera de que se les atienda. Una agroindustria o varias podrían aprovechar el fruto para producir jugo, néctar, mermelada, la semilla del mango puede producir sustitutos del chocolate con mucha calidad, pues recientemente una investigadora mexicana ha descubierto que a través de cierto proceso es posible obtener un aceite y una grasa de aroma almendrado, con un perfil de ácidos grasos parecido a la manteca de cacao: el palmítico, esteárico, oleico, linoléico y araquídico, los cuales pueden utilizarse para elaborar productos como rellenos y coberturas. Las variedades de mango con las que ha trabajado son ataulfo, haden, keitt, kent y manila.
Los productores de maíz el año pasado se quedaron esperando los apoyos del “presupuesto histórico” para el campo que anunciara el presidente de la república —a nivel doméstico se le llamó “Cruzada del Maíz”— además de hacer público que las reglas de operación se simplificarían para facilitar el acceso a los apoyos. Nada más lejano a la realidad. Una maraña burocrática en todos los órdenes de gobierno creó una barrera infranqueable para los productores. Una enorme cantidad de proyectos presentados el año pasado serán atendidos en este 2009.
En fin, la ciudadanía está ávida de buenas noticias por parte de sus gobernantes, no proyectos de papel o virtuales, se requiere oficio y respuestas viables en todos sentidos a los problemas de la sociedad michoacana.
Quizá ilustre lo anterior la declaración del diputado Wilfrido Lázaro Medina, coordinador parlamentario del PRI, tras darse a conocer la decisión de Pemex de construir su nueva refinería en Tula, Hidalgo: “Michoacán sigue en caída libre y no encuentra mano que lo ayude.”
Quizá sea esa visión la que nos tiene así: estar esperando que “alguien” rescate a Michoacán. Y esto me trae a recuerdo el final de la película “Ceremonia Secreta” en la que aparecen Liz Taylor, Robert Mitchum y Mia Farrow. Liz Taylor vestida y recostada sobre la cama juega con su collar y mira el techo de la habitación y dice algo así: Dos moscas volaban sobre un cubo de agua y cayeron en éste. Una de ellas comenzó a gritar pidiendo ayuda, la otra, penosamente giraba sobre el agua batiendo sus alas. Al cabo de una hora la mosca que se desgañitaba pidiendo ayuda yacía en el fondo del cubo y la que afanosamente trataba de alcanzar la orilla secaba sus alitas en el borde del recipiente. Moraleja: lo que no hagas por ti mismo, nadie más lo hará.